El cuarto de los peces.

lunes, agosto 30, 2004

La gran fiesta.

Bailemos esta noche por los que murieron el en combate. Fueron tan pocos y tan ínfimamente valiosos que quizás solo los utilicemos de pretexto para celebrar.
Tomemos una cerveza por cada paso que dimos y sobrevivimos. No hay que mirar atrás, donde quedaron los perdedores y los débiles. ¡Brindemos y saltemos al ritmo del violín! ¡Somos los más grandes! ¡A los que nadie nunca olvidara! En el campo, solo quedaran los muertos, los que no supieron ver las cosas como eran y perecieron ante las espadas retorcidas del enemigo encapuchado.
¿Pero, donde están todos? He sobrevivido y nadie me levanta para vitorearme, veo los retazos de mi cuerpo regados por el arándano de este llano y...
¡No se vayan, no ha acabado aun la fiesta!
Todos se van ya.
¿Donde están los demás ganadores?
Solo estoy yo y ese cuerpo semidestruido... que se parece a mí...

15.

Una de mis virtudes como persona, es tener una bonita recamara.
Mi mayor sueño, es de plástico.
Silogismo.
1. Yo no tengo una quesadilla y estoy algo deprimido.
2. Tu si, y te notas un tanto animado.
R. Seguro que las quesadillas dan felicidad.
Me he preguntado mil veces porque ves las cosas son más bonitas en la luna y les pones adjetivos que no tienen. Si yo envidiara algo, seria la inteligencia procaz de Sartre, o el mostacho de Dalí. Y tú quieres una caja amigo... una puta caja.

Contrapunto.

La tarde cayó después de mí. Me siento raro al alejarme y ver como ahora, las grietas que sangran memorias, son ordinarias ya. Nunca quisiste ver como yo veía. Mi eco no clamara ya nada, las esperanzas escurren entre mis dedos y dejan a su paso la mortandad inocua de toda verdad.
Quizás nunca sepas que aun a la lozanía, la mato el clamor cruel de tu libertad.
Como si no la hubieras tenido..., como si no te la hubiera yo dado.
Miro sobre mi hombro, hay cristales que brotan solos, ¿pero, que quería yo ver?
Nunca nada fue muy claro.

domingo, agosto 29, 2004

Historia de la cuchara.*

Aquella mujer estaba sentada placidamente en su mecedora, pensando en quien sabe que cosas insustanciales, colocaba en su cabeza un aro de alambre.
-Esta corona -decía con aire solemne-, me reconoce, ante Dios, los elfos y los fariseos, como la Reina del Bosque Mágico -y, haciendo un gesto arrogante al estilo Tatcher, se levanto.
Una joven hermosa pasaba por ahí y viéndole, no pudo evitar sentir curiosidad por tan rimbombante figura, que, a lo lejos, dejaba ver en sus pies arreglos de corcholatas y una cuchara colgando de un hilo fino y noble desde su cuello.
-¿Que lleva usted en los pies? -pregunto trastabillando la joven.
-Refiérase a mi como Reina del Bosque Mágico -dijo la anciana sin siquiera mirar a la bella joven.
-Reina del Bosque Mágico -balbuceo con fastidio la joven-, ¿que lleva en los pies?
La anciana se alzo pocamente la falda y mostró, sonriente como una piraña, sus zapatos.
-Son mis polainas reales -dijo.
-Y... que hermoso dije trae colgando de su pecho Reina del Bosque Mágico -dijo la joven simulando en el aire las líneas de la cuchara, tratando de seguirle el juego a la anciana-, ¿que significa?
-¿Dije? -exclamo con extrañeza la vieja, chillando- ¡No es un dije!
-¿Es su escudo real Reina del Bosque Mágico? -pregunto la joven con interés.
-Es una cuchara -dijo la anciana-, si no la porto en el pecho, se me olvida, y no puedo comer mis lentejas. Ahora largare a tu casa Clara, ya me fastidie de esto de la Reina del Bosque Mágico.

*Idea original de Jacqueline G. S.

sábado, agosto 28, 2004

Refineria de conclusiones.

Hoy, echados en la alfombra a la luz de las velas, te preguntaría si me amas; de no se porque me falta la alfombra, las velas, tú, e incluso una razón para preguntar algo de lo que ya se la respuesta.

viernes, agosto 27, 2004

Mied feroh y henferiz.

Ahora me he puesto a pensar cuantas veces te dije que me agradabas, y creo que tus respuestas siempre fueron tan elásticas como un condón -e, igual que el condón, eran escuderas y sintéticas-, y siento mucho decirte, nena; que mis mejores fantasías a tu lado no fueron dedicadas a ti.
Bueno, la verdad es que estoy mintiendo como un bellaco, porque me hiciste retorcerme como pata de araña, pero eso ya paso, paso en el momento en que decidí que pasara.
La vida te enseña a coordinar tus actos con la razón, la lógica, los movimientos planetarios y los el andar de los borregos negros. Y a mis años, muñeca, veo delante algo mas bien borroso, y no es por haber perdido mis lentes en un día hermoso de campo con alguna hada. Aunque, reconozcámoslo, yo nunca podría llegar mas lejos de donde mi conciencia llega.
Tell me why no one's listenin',
Is there nothing at all left to say.
In a world so unforgiving,
you mean more to me each every day.
So may the living be dead in our wake.*
Quiero bailar contigo, no se nada de danzón o tango, pero mi corazón tiene ritmo de tamboras y platillos.
Te mandaría ahora un beso, con miedo feroz y enfermizo a que no me lo rechaces.
No te ocultare mis intenciones.
Solo que no las has preguntado...

*Fragmento de "May the Living be Dead (In Our Wake)", de Flogging Molly.

jueves, agosto 26, 2004

Pensamientos dedicados.

Hoy he pensado demasiado en ti. Y debo decirte que no tienes ningún derecho a ocupar así mi cabeza, pues mi cabeza solo debe ser ocupada por mi sutil sonrisa -que siempre que la veo en el espejo me recuerda a un la sutil sonrisa de un joven (o no) con cara parca y ojos expresivamente muertos mientras se mira en el espejo-.
¿Acaso has venido a reavivar mis glándulas, a regalarme bonos del ahorro o una enorme oportunidad de cambiar mis boletos al infierno por tu mirada? Solo se que hoy, como ayer, y desde que te vi; tus brazos mueven mis péndulos al ritmo de tus cuerdas, oscilando por completo entre la inseguridad idiota de de un idiota inseguro y el campo de batalla. Ójala, por cierto, que no haya muertos.
Veras como me difumino entre matorrales,
y miro tus pestañas arrastrarme,
por donde nada hay mas que letras, café y gatos.
Y, mis prejuicios morales,
no me frenan ni un poco en mis ratos.
Te dedico esto porque no te puedo dedicar otra cosa.
Aun. Aunque. Aunque sea. Aunque sea así.

Cold, cold night.

Y en esta fría noche, musa, te dedicare solo un poco de mis rimas rimosas, porque ni las mereces ni te las quiero dar; solo que, finalmente, me he acostumbrado a poner cara de idiota y conformarme. Si existieras guapa, te juro que te daría más orgasmos que chocolates.
Bueno, eso claro, pasaría, de no ser porque le estoy hablando a nadie y eso es más o menos igual de deprimente que este texto en si.
Ójala lloviera café del campo.
Ójala alómenos, lloviera. Ójala.
Ta.

Así.

Así es como comienzo mi blog, con un texto corto sin sustancia.