El cuarto de los peces.

sábado, diciembre 31, 2005

2005.

Conocer a Abril, los domingos echado con ella. Desaparecer yo de su vida. Las noches con Jacqueline, las otras noches sin ella. Ir a Aguascalientes, conocer a Ix. Desaparecer yo de su vida. Las cartas a nadie que las vaya a leer. Las lagrimas estúpidas queriendo no haber conocido a Mina. Desaparecer yo de su vida. Las hojas desperdiciadas en dibujos a los que ame. Desaparecer ellos de mi vida.
Todas las veces que caminando lloraba por que no entendía nada, porque nadie me entendía. Las bofetadas de la vida, los desengaños. Como nadie llama. Como nadie llega, mientras varios se van.
Guardo para mí, los momentos que valen algo.
La llegada de mis sobrinos. Sus sonrisas. Los amigos, los que siempre están, aunque tú faltes. Las platicas con Fabi sobre mujeres, siempre mujeres. Su nena, recién advenida. Ver a Frida. Ver a Victoria.
Si digo que este fue un gran año, miento como un bellaco sin honor, y aunque soy un bellaco sin honor, no mentiré. Fue un año nefasto. Como el anterior a el, y el que precedía a ese también.
El tiempo es esencialmente útil para erosionar. Desgastar y destruir.
Todo desaparece de uno, o uno desaparece de todo. La vida es la suma de perdidas y un año es un ciclo de perdidas.
Las manos tienen mas llagas, pero siguen vacías.
Cada día algo desaparece de mi vida. Sin avisar. Y lo pierdes para siempre. Y si algo llega, tampoco avisa, y no te das cuenta hasta que falta, y lo pierdes para siempre.
Como este año, y cada año. Cada tiempo y cada momento que valio algo.
Lo pierdes para siempre. Lo pierdes siempre. Pierdes siempre. Lo pierdes. Siempre.

viernes, diciembre 30, 2005

Palabra (ii).

Siguiendo el tema de ayer, estaba pensando que, dadas las circunstancias, entonces soy un hombre experimentado; y si sumamos que amo la vida -o digamos eso-, resulta luego que soy un amante experimentado. Eso es muy bonito de los sofismas, siempre tienes conclusiones que te pueden animar, y que luego puedes ir presumiendo, con aire de absoluto convencimiento. Al menos yo lo haré, aunque supongo que recibiré muchas mas miradas de desprecio que señoritas al borde de un ataque de nervios ante mi presencia.
Además se me ocurrió que, si alómenos la experiencia sirviera para algo..., no se, que llegaras a un Centro de Canje de Experiencia y te la cambiaran por víveres, o electrodomésticos, todo seria mejor para un frustrado como yo. Así por ejemplo cuando una chica te bateara, te quedarías igual llorando tu dolor, pero alómenos podrá consolarte: "mira, no me gustas, pero alómenos te quedan 30 puntos de experiencia por serme tan repulsivo". O cuando vayas a una editorial y te digan que no te publicaran por sui generis, te queden 50 puntos de experiencia para cambiar por una bonita licuadora de no una, ni dos, ¡sino cinco velocidades! Si fuera así, es probable que luego viéramos por ahí lavado de experiencia o subordinados que tienen que entregar parte su experiencia a un líder, pero eso ya es demasiada paja mental por mi parte, pero quizás hasta se pondría de moda ser un fracasado.
También me empezaba a decantar a entender la experiencia como en los videojuegos de rol, donde te vuelves poderoso conforme la obtienes, y por un segundo añore vivir dentro de uno; pero luego recordé que los personajes de videojuegos no tienen genitales -no dije sexo porque yo tampoco-, y eso me echo para atrás.
Lo verdaderamente importante es que este texto a nadie le importa y por lo demás la experiencia de escribirlo no me dejo nada. Ces't la vie, mal vrai.

jueves, diciembre 29, 2005

Palabra.

Aborrezco que cuando algo me sale mal venga algún subnormal a decirme "te queda la experiencia". ¿Y yo para que quiero la maldita experiencia, cuando lo que me interesa es caminar con una chica hermosa de la mano, acariciarle el cabello y leerle poemas sobre nuestro mirífico encuentro -que no puede ser una coincidencia-?
Que fácil es la vida para los que son amados, que hasta creen que es fácil serlo y todo.

martes, diciembre 27, 2005

Expatriacion del exterior.

La vida muchas veces me da risa. A veces me pasan cosas tan estúpidas que preferiría no estar presente en mi existencia, pero es lo que tiene ser uno mismo, estoy obligado a ver todos los aburridos y estúpidos capítulos de mi vida.
Y otra vez es por culpa de Minerva. Yo no se que pasa con ella, no se quien de los dos sea el que esta enrarecido. Debo ser yo, dado que ella es una musa inmaculada, o alguien su cara de ángel y cuerpo perfecto debe serlo, aunque la verdad, cuando me la imagino cogiendo con su actual novio pierde mucha perfección. Y demuestra mi pendejez el que lo haga, desde luego.
El otro día me ha ido a visitar al trabajo, otra vez, aun cuando la vez anterior le dije de manera clara que no quería verla.
-¿Te molesta que te venga a ver? -me pregunto todavía, como su uno fuera imbécil (que si, pero es otra historia) y anduviera pidiendo lo que no quiere. Y yo, las veces que ha vuelto a buscarme, siempre tengo la esperanza de que si le digo algo cinematográfico tal vez salga un guión interesante. Pero con un personaje como el que estoy hecho difícilmente se puede conseguir eso, o alómenos hasta hoy no he conseguido decirle algo como "no, siempre te espere", o "lo que me molesta es que tardaras tanto, querida", etc, y que luego de dos minutos de pasional charla acabemos sin pantalones, o se quite el sostén, o algo. Es una gran verdad que los buenos finales amorosos no deben tener ningún pantalón ni sostén presente, o eso creo.
Pero estoy cansado de esas estupideces. Estoy harto de ser el estúpido de las palabras bonitas. Lo inteligente es que uno escribiera para quienes merecen esas palabras; pero yo voy de listillo invirtiéndolas en donde luego no me remuneran nada. Y eso te deja vacío -y ójala solo fuera de palabras-.
-Cuando tú no querías verme, si te buscaba, te molestaba -es lo que le conteste-, pensé que entenderías. Pero yo siempre pienso mal, lo sé.
Y siempre pienso mal, lo sé. Y no me refiero a mis promiscuidades sexuales. Siempre pienso al revés que ella. Cuando la quiero, ella no se corta un pelo en decirme que también, pero a la vez se fajonea con otro; y cuando no quiero verla, ella me quiere. Jo.
Y luego viene mi hermana a preguntar porque soy callado, porque me he vuelto inaccesible y esas cosas. Si uno se abre apenas un poco y por la abertura que hace todo lo que entra es mierda -¿qué mas puede entrar de una vida hecha de eso, justamente?-.
Todas las veces que le he abierto el corazón a Minerva es para que ella le parta la madre. Todas. Ahora no ganare nada, pero alómenos no perderé tanto.
Lo más estúpido es que, cerrándome a toda posibilidad con ella, la sigo extrañando, sigo pensando un tanto en ella. Uno se vuele asi de tonto, se enamora de la ficción que pasa en su mente. Sueña con cosas que nunca pasaran y actúa en relación a ello, no a la verdad.
Me recubro en mi ostra contra ella. Contra la puta verdad, contra las putas mentiras también. No quiero nada, no quiero pensar, no quiero saber nada de ella, ni de nadie. Mis opciones siempre consisten en perder, pero esta vez será por decisión.

lunes, diciembre 26, 2005

Ven, musica.

Todo acto versa sobre destruir.
Hasta estas palabras.
Buscate motivos. Donde todo esta perdido.
A priori.

domingo, diciembre 25, 2005

Nunca hay mañana.

Quieres ser la que te gusta pensar ser.
Quieres creerte las cartas donde te cuento,
como me salvabas, con solo querer;
y con solo estar, a todo dabas, final contento.
Pero, mentí entonces -sin saber-, y ahora ya no miento.
Lo cierto,
es que nunca me salvaste,
en ningún momento.
Te fuiste, me dejaste.
Remordimiento.
Tu siempre pudiste ser la heroína que preferiste no atreverte a interpretar. Miedo, seguridad, o lo que prefieras. Para mi, igual que para ti, lo único que eres es una cobarde. Me decías que ibas a estar conmigo hasta el final, y luego no me explicaste que el final dirías tu donde se encontraría, no el tiempo. Si alguna vez, hubieras entendido, que realmente nunca hay mañana, estarías aquí. Yo quería despertar todos los días a tu lado. Y los días que no eran a tu lado, preferia no despertar. Porque, eso es el amor. Es amar a alguien contra la verdad, contra la salud, contra el tiempo, contra la realidad.
Contra voluntad.
Renunciaste a ese papel. Y me buscas aun, porque quieres ser la que te gusta pensar ser. Te gusta ser la que deja flores a su paso, que levanta el color del cielo al alzar los brazos y pinta en el viento cuentos bonitos con su movimiento natural. Añoras hacer flotar a alguien como me hacías flotar a mí y por eso me buscas. Yo no te intereso. Solo te gusta la persona que yo decía que eras.
Pero no eres tú todas las cosas que dije.
Todo lo que hable de ti, fue una mentira bella.

Toda la verdad la tienes tú, frente al espejo.
En lo falso de ti (con culpa o sin ella),
lo gris de mi lodo.

En como me jodiste todo.
Esas cosas deben estar en tu reflejo.

sábado, diciembre 24, 2005

Lef nite.

No vas a llamar, no vas a preguntar por mi, no sabrás que escribo esto ni te preguntaras siquiera que hago en tal o cual momento. No querrás contestar si te llamo, no sabrás siquiera si lo hiciera porque no estarás, no vas a recordar nada de mi, olvidaras nuestras mañanas platicando abrazados en la cama, te negaras a los días felices que pudimos regalarnos y te centraras en creer que hoy, tu mundo es mejor de lo que pudo ser.
No vas a llamar, no vas a decir nada, no tendrás respuesta distinta a "no se" en algo referente a mi, no vas a hacer el mínimo esfuerzo en cambiar las cosas, no piensas siquiera en todo lo que se que no harás, no hay cabida para lo que fuimos. Porque para ti fue poco.
No vas a llamar. Porque no tienes ninguna necesidad, porque no tengo nada que ofrecerte. Porque todo lo que tengo son cosas sin valor para ti, como la promesa de estar contigo siempre, como el juramento de no fallarte, como mi voluntad a anteponer tus intereses a los míos, como el amor, la entrega y la verdad.
No vas a llamar. No vas a recibir mi llamada tampoco.
Solo harás que espere, un día mas, una llamada, que como todas, no se hará.

J (iii).

Me hace gracia cuando insistes en decirme cosas como "querido amigo" o "buscate una novia" como para reafirmarme el hecho de que no tendremos mas nunca nada que ver, lo que a su vez es como si tuvieras la impresión de que yo espero alguna otra cosa. Pero tranquila, el día que alguien venga y me ofrezca amor infinito, soy tan imbécil que me haré preguntas sobre si me lo merezco o si no será que me confundo entre lo que tengo entendido por amor infinito y lo que me vienen a ofrecer ("por que sin duda, si es lo que creo, no podría ser real", etc).
Tus palabras son como camellos aterciopelados que cruzan el desierto -de caricias, de palabras- en el que suelo vivir. Pero no tienes que hacerme ver que no debo esperar nada. Nunca espero nada. El problema es que estoy decepcionado de todo de antemano.

viernes, diciembre 23, 2005

Ausencia.

Vienes y hablas de mi ausencia.
Hablas de cómo hay cosas que,
se han ido.
Yo solo miro al cielo, a las constelaciones que forman figuras que veo y no entiendo. Doy un trago a mi té. Cierro la puerta a mi fe. Al escuchar tus palabras sobre lo perdido.
Lo que dicen tus ojos.
Vienes y me hablas sobre extrañar.
Y es de extrañar, que digas que cuando no estoy, algo cambia en el mundo, cuando es la norma.
Hace tiempo que tu optaste por la vida sin mi.
Hace tiempo que decías, que no querías verme.
Y vienes -siempre vienes-, y dices que hago falta.
Tenias apenas que hacer nada para tenerme.
No hay razón visible, ni razón oculta.
Te echas de menos.
Yo nunca entiendo, nunca he comprendido, creo que por eso me dejaste, porque no cuadra contigo esa actitud mía, siempre aferrada a si misma. Muchos viven de lo que obtienen, de lo que han ganado en la vida. A diferencia de ellos, yo puedo vivir de lo que me hace falta. Puedo comer de las oportunidades que deseche, dormir con los fantasmas de los alejamientos, pensar en las cosas que no son nada, y conservar, como lo único que tengo, todas las cosas que ya he perdido.
Te perdí, y te tengo, te hecho de menos, extraño tus besos, pero los siento.
Tú no tienes nada. Por eso me buscas. Porque sabes que algo grande había en lo que nos unió, y de todo eso, no quisiste conservar nada.
No vengas a robar lo mío.
No vengas nunca.

domingo, diciembre 18, 2005

Ifibe al mostrar.

Cuando veo como ningún familiar mío cumple como el personaje solitario, anormal y pintoresco -del que todos se burlan, y al que todos refieren con extrañeza-, que toda familia suele tener; es que me doy cuenta que ese es mi destino.

viernes, diciembre 16, 2005

Silfide/gelatinas.

Estoy completamente convencido de que no me va bien por mi culpa.
No soy una persona que carezca particularmente de oportunidades, respecto al resto de las personas, de lo que carezco es capacidad para aprovecharlas. Rechazando un trabajo en provincia mejor remunerado (y que me servia para escapar de esta ciudad, además), sin sexo con Lupita cuando se quedo en Semana Santa (en ese momento no lo desee, pero viendo la circunstancia de lejos...), abandonando los estudios cuando me becaron...
Recuerdo una vez, en el trabajo, una chica preciosa (y buena, snif, snif), que vendía gelatinas de negocio en negocio, tras varios días regalándome gelatinas, me invito a su casa, y yo, como el buen imbécil que soy, dije, sin ningún reparo:
-No, saliendo del trabajo estoy cansado, pero gracias.
-Anda -insistió ella-, ven.
-No, no -y no suficiente con negarme, hice un chiste imbécil-, mi mama me ha dicho que no salga con mujeres extrañas.
Bueno, y luego de algunas insistencias semejantes y respuestas imbéciles igualmente semejantes, me mando a volar. Como era de esperarse.
Fabi, que era mi compañero de trabajo cuando eso ocurrió, no se canso todo el día de decirme que era un tonto. Y tenía razón. Yo no sabia como explicarle -y explicarme- mi comportamiento.
A veces tengo una especie de miedo a que las cosas salgan como quiero -es un complejo estúpido, pero no podría esperar otra naturaleza en el siendo mío-. Yo mismo antes de ese día me había imaginado escenas eróticas con la chica de las gelatinas, si, si, ella montada en mí cual sílfide cabalgando el viento cargado de sulfurosa pasión y sus tet... bueno, me estoy perdiendo. El asunto es que después, cuando tengo la oportunidad de ir a su casa, y conocerle, y sin que tan siquiera yo la hubiera provocado, lo único que se me ocurre hacer es mandar la ocasión al caño, con mi solariega y siempre capaz mediocridad como ser social.
Por ello, he llegado a plantearme seriamente ir a alguna institución gubernamental para pedir asistencia y exigir apoyo. Que me den dinero, amor o algo que no sea portazos. No es que pertenezca a algún grupo incapacitado o minoritario, no, yo defino todo un grupo incapacitado, y mi incapacidad es tan especial, que es posible que sea el único afectado (en cuyo caso saltaría a la fama, con algo como "síndrome de Geffus", "geffusitis", etc), y merezco un poco de comprensión y cariño, como los perritos de la calle, que son estúpidos sin querer. Además, me tengo bien entrenada la cara de pena y renunciación, como ellos (pero igual que ellos, haciendola, habitualmente solo recibío puntapies).
Ahora que lo pienso también, al día de hoy, solo a una de las novias de mi vida he sido yo quien le ha pedido el noviazgo. Que valor. Que hombre.

jueves, diciembre 15, 2005

The selfdestruction show.

No se donde se habrán enterado de que soy un hombre miserable y deprimente, pero si fue a través de esta pagina, queda constancia de mi gusto por ponerme en conflicto.

miércoles, diciembre 14, 2005

Sobre los inconvenientes de morir.

En el luto de tu propia persona,
cantaste feliz tu réquiem, te decías liberado.
Reflexiona. Realmente nada ha pasado.
Te hubiera gustado estar en el recuerdo de alguien.
Te hubiera gustado que ella rezara por ti.
Que alguien pensara, en lo bueno que vivió contigo, en que le hacías reír, o en que eras grande a veces.
Pero nunca fue así en vida.
Todo estaba igual, en olvido.
¿Por qué fue la huida?
Igual estas ahora, que vivo.

martes, diciembre 13, 2005

Nunca.


Voy a suicidarme otra vez.
Voy a suicidarme, al revés.
Como condena me daré vida.
Y la tendré desde nacida,
de nuevo perdida.

lunes, diciembre 12, 2005

Tuve luz propia.

Habiendo tantas cosas que pudiste decir, buenas, malas, inútiles, grandes, inolvidables, hirientes; preferiste no decir nada. Nada. Preferiste callar. Acallar. Y le miraste con la mirada que sueles dedicar a lo que sabes que ya esta perdido. Perdido, tal vez el. Perdida, de hecho, la oportunidad.
¿Oportunidad de que?, preguntas. No lo sabes. Pero lo que fuera que hubiera podido ser, no será. Te has cerrado tantas veces esa puerta que cuando se vuelve a abrir más que alegrarte te asombras.
Y en la sombra esta el, como siempre, mirándote.
No sabes lo que quieres de él. No sabes.
Giras. Lo miras. Le hablas. Le ríes. Le encantas. Pero cantas, cada vez, la misma canción. Silencio. Razón. Piensa lo que haces. Piensa como actúas.
Toma el aire. Vuela. Por un momento, no pienses despierta y sueña, las cosas que pueden ser, si decides. Si te dedicas a hacer. Si dejas de actuar. Haz. Voltea la vista atrás.
Y piensas que le haces daño. Que tu presencia lo mata. Y vuelve la canción. Silencio. Razón. Piensas que tu lo volviste eso. Miedo. Dependencia. Desconcierto. El llanto al verlo te gana. Te pierde. El te pierde. Porque no es lo que tu querías. Ya no. Es una mentira.
Una vez, hace años, el fue algo mas que una sombra, tuvo luz. Luz propia.
Ahora es un reflejo de lo que puede tomar de ti.
Para ti. No sabe ser si no es así. No se imagina si no es aquí. Así.

domingo, diciembre 11, 2005

Sqqquiranoia mheialfeb.

Corro la cortina para quedarme ciego.
Y no ver, a los que no me ven.
Abro los ojos y siento. Soledad. Desasosiego.
Las batallas perdidas: por una ganada, cien.
Me envuelvo en rincones, cubierto de disgusto.
No me interesa la gloria,
sino solo perder la memoria.
No me gusta este mundo y a este mundo no le gusto.
Pero no tengo drogas, no tengo manera de ser... lejano. No tengo armas para cerrar el torrente de causas e historias, de mitos y antiguos rezos. Corro la cortina para quedarme ciego, y no ver como nadie me ve. Me tapo los oídos para no tener la certeza de que nadie me llama.
No tengo puertas. No tengo salidas.
Mentiras escondidas. Fechas vencidas. Palabras sometidas.
No puedo lograr nunca rozar el final.
Soy así de tristemente real.

jueves, diciembre 08, 2005

Seiscientos minicuentos contentos (ii).

7. Dionisio estaba molesto de no poder tomarse una cerveza en el bar de la esquina. Todo por vivir en una ciudad con manzanas redondas.
8. Cuando el pequeño Fih descubrió que su papa era un asesino, se sintió decepcionado y asqueado. Por eso lo mato.
9. W gustaba de lanzar piedras al río, pero un día las piedras se rebelaron de su yugo y entre todas lanzaron a W.
10. Un día, una manada de borregos celebraba el haber conseguido huir del corral. Al siguiente, se morían de hambre y frío.
11. Eva se lanzaba desde el cuarto piso del edificio donde rentaba cada dos o tres días, para ver si podía volar. Cuando se dio cuenta que nunca podría, ya quedaba muy poco de ella.
12. Kh comía todos los días capullos frente al espejo con la esperanza de un día ver su vida florecer.
13. Como nadie llamaba a Fredor, Fredor decidió llamarse a si mismo. Pero cuando se llamaba desde su casa siempre estaba ocupado, y cuando probaba en la oficina, nunca se encontraba. Concluyo que debía ser un hombre muy ocupado y con gran vida social.

miércoles, diciembre 07, 2005

Ballad of big nothing.

La última vez que hable con Minerva, le dije que no la quería ver más. Pensaba que de los dos yo era el novelesco, pero ella me gano los reflectores cuando solemnemente me dijo:
-Estaré bien -y me miro con un dejo de tristeza como de gatito de alfombra.
Yo siempre encontré absurdo que, cuando hablaba me dijera te extraño y luego de esa llamada no volviera a saber de ella en meses, pasados los cuales, fiel al eterno retorno, llamara para decir te extraño, y así repetir la historia cada seis meses, aproximadamente. Lo mas triste es que, además de enterarme por principio de lo poco importante que soy para ella, me lo dijo en plan de "lo superare" como si alguna vez en mi puta vida hubiera yo tenido el poder de hacerla sentir mal.
Por cierto, todos mis amigos me aplaudieron que la mandara al diablo. Como si fuera un acto valiente de mi parte, cuando la verdad es que si no quiero volver a verla es justamente por falta de valor. O, alómenos yo no se que tiene de valiente evadir aquello que te hace débil.

martes, diciembre 06, 2005

Seiscientos minicuentos contentos (i).

1. Un día, el señor Damián se despertó y descubrió que nunca en su vida había sido feliz, lo que lo entristeció mucho.
2. Anna Franz dormía en su alcoba cuando un hada entro para robar sus prendas íntimas. Todos hasta ese día, pensaban que Anna era mujer.
3. Después de pasear en el campo, Tó y Tá se besaron, y juraron nunca separarse. Luego, cada uno se marcho a su casa.
4. Guardaba todos los días Miguel un trozo de su cabello para hacerse un traje de cabello humano, pero cuando junto el suficiente habían pasado de moda.
5. El día anterior la mama de Paulina le había regalado un nuevo juego de sabanas, y al siguiente, cuando su mama entro a su cuarto, Paulina había escapado.
6. El pequeño Targjb estaba viendo desde su hogar las estrellas, sin saber que las estrellas desde sus hogares ven constelaciones de niños.

lunes, diciembre 05, 2005

J (ii).

La historia de nuestras historias siempre es igual. Estamos condenados a una regresión cíclica, amor. Yo quiero limitar el ciclo este a las etapas donde discutimos menos y fornicamos mas; pero el destino es malo, como un chacal rabioso, e insistirá en hacernos tragar las etapas donde los factores están invertidos.
La vida de nuestras vidas transcurre siempre del mismo modo que transcurrió hace cierto tiempo, con los mismos personajes, el mismo tema, los mismos escenarios y hasta robos del viejo guión. Somos un par de plagiarios de nuestro pasado.
Voy a decir solo una vez, que esta vez no quiero nada cósmico, nada estelar, ningún prejuicio a favor del amor. Creo que me harás daño y te lo haré. No se creer, y mas aun, tampoco quiero creer. Que te baste con que quiera querer. Yo quiero que en la mente olvidemos nuestros finales, y en la cama olvidemos nuestros principios. Soy inadaptado y viejo, no me pidas que cambie. Mejor pídeme un masaje, o besos, o sueñecillos fáciles de cumplir...

domingo, diciembre 04, 2005

(sin titulo)

Hace varios días que no escribió, ni dibujo, ni hago nada. Estoy un poco deprimido (un poco mas que mi depresión de siempre, por decirlo así). Como ya muchos saben, tiene un par de semanas ya que me robaron mi portafolio de dibujo. Y eso, aunque me duela reconocerlo, me ha afectado muchísimo. Digo que me duele reconocerlo porque hasta hoy siempre había creído que las cosas que dibujo y escribo no tenían para mi ningún valor, tal vez solo me había tratado de convencer de ello, sobretodo para que no me afectaran las criticas y para aceptar que lo que hago esta destinado a un grupo minoritario sin demasiados complejos. Pero lo cierto es que no puedo. Lo cierto es que ese portafolio valía demasiado para mi, y que me importaria muy poco si a alguien mas le diera igual, eran algo mío, y no me refiero a la propiedad física.
No se, a veces, cuando pasan cosas como estas, me pregunto por que tengo fe en la gente, en que "todo ira bien", en que vale para algo hacer cualquier cosa. Lo cierto es que todo desaparece, todo te lo roban, todo se pierde. Y lo único que tienes seguro es tu convicción absolutamente ilusa.
Me he planteado, de entonces a hoy, varias cosas. La verdad es que inclusive me plantee cerrar El Cuarto, mas que nada por que, si alguien escribe es para que alguien lea, así sea el mismo. Y si alguien escribe abiertamente, es para que lo lean varios, esto es, ustedes. Y seria triste que nadie lo haga; pero más triste aun seria si, habiendo alguien a quien le interesara, de un día a otro todo se fuera a la mierda. Y es como me siento respecto a mis dibujos robados.
No es que fueran algunos o los más recientes. Fueron todos. Hojas y hojas, días y días. Y me da mucho coraje, y me hace sentirme otra vez peleado con todo, y me replanteo miles de "¿para que?" y miles de porques. Nunca voy a repetirme las suficientes veces que la vida es perder como para creérmelo, y me decepciono de algo de lo que no debería esperar nada. Y eso se siente como la mierda.
Pero si cierro el blog, seria como todos, como todos los que roban algo a la gente y les importa una mierda las consecuencias, yo no se si las palabras aquí dichas valen algo, pero valgan lo que valgan, así mis pajas mentales solo sirvan a alguien para tener de que burlarse, no se las quiero quitar. Yo soy una persona muy tonta, demasiado aprensiva, demasiado incapaz de salirme de las barreras que me he puesto alrededor mío para protegerme -sin éxito-. Pero no soy como ellos.
Yo quiero seguir escribiendo aunque lo haga mal, aunque escribir sea evocar toda la basura. Odio a todos los ladrones de mi vida -el tiempo, el amor...-, y por eso no me puedo robar mis palabras. No soy como ellos. No soy asi.
Así que, finjamos otra sonrisa, sin saber porque. Hay que cerrar las puertas, los puños, los ojos y creer, aunque no sepas en que. Hay que aferrarse, aunque no sepas a que.