lunes, agosto 14, 2006

Toda una vida para odiar.

Mis cajones tienen papeles llenos de mentiras.
Mi cabeza guarda odios oídos que fueron sueños no vividos.
Quizás después de un desengaño me escucharas,
como nunca, de forma honesta.
Cosas que dije hace ya muchos días.
Que dejaste, en su día sin respuesta.
No va a cambiar nada ya, sin embargo.
Un mundo de diferencias. Deferencias no dadas.
Tengo en los dientes jirones de tu persona, en las manos mechas de tus cabellos.
Una almohada aun plastificada, en la parte más alta del ropero menos usado.
Cepillos de dientes empaquetados, tacones que nadie usara.
Plumas vomitando injurias que hablan de ti.
Para subsistir. Tal vez.