El cuarto de los peces.

domingo, febrero 26, 2006

Cuento de caballos (ii).*

Recuerdo cuando tenia un caballo para ir a tu casa, montaba en el y te recogía, esperando yo poder un día quitar las primeras dos letras del acto de recogerte. Era bonito como tras robarte y fundirnos en apasionadas charlas sobre la epidermis de las piernas de tu madre; siempre empezaba yo de pesado y al llegar al tonelaje suficiente salía flotando y me confundían con una nube rosada, de esas que hay cuando el amor se esfuma.
Me gustaba cuando en esas circunstancias tomabas al caballo y jugabas con las palabras para volverlo cabello, hacer un lazo, y aventarlo hacia mi. Era bonito andar ahí flotando, enlazado a ti. Parecía yo un papalote gigante.
Incluso la señora Aventura, esa que usaba las pantuflas como monedero, te preguntaba si habías capturado una estrella. Y, aunque me he estrellado muchas veces en mi puta y desgraciada vida, no era, soy, ni seré una estrella.
Un día me soltaste el lazo, y los cabellos se volvieron de nuevo caballos al separarse de tu magia (hubieras visto la cara del tío Rogelio cuando una estampida de caballos le caía del cielo, fue muy gracioso).
Ojalá pudiera yo tener algo de magia. Ojalá te la hubiera robado cuando descuidabas tus cosas para ir a robar corazones. Pero el que se descuidó fui yo. Joder.

*Texto de Septiembre del 2005.

sábado, febrero 25, 2006

Cuento de caballos (i).*

El bonito Caballo Rodolfo es un puto odioso, siempre habla mal de mí a mis espaldas. Y aunque el tío Bonsái insista en que los caballos no hablan, yo no soy ningún estúpido y no tenia porque hacerle caso a un árbol diminuto. Rodolfo es un magnifico caballo. O lo era, almenos, antes de convertirse en un esperpento miserable. Digamos que tuvo una evolución semejante a la de su propietario. Pero mi ruina personal no es lo que esta siendo tratado.
Veras, Vermina, yo siempre he creído que Rodolfo te extraña mucho desde que desapareciste. No conforme con morirte, tuviste que desvanecerte en la cama en la que agonizabas tal si fueras absorbida por el colchón. Recuerdo como destruí el colchón esperando encontrarte dentro, y, a menos que te hubieras convertido en aglutinaciones de algodón con paja, pues no, no estabas ahí adentro.
Rodolfo y yo nos morimos de ganas por verte, pero entendemos que eso no es posible. A veces tengo que cazar algunas nubes para que se las coma y se tranquilice. Dice que tiene pesadillas en las que llegas tú volando por la ventana disfrazada de vaina de chícharos, y le traes un gran trozo de sal para que se la pase chupando toda la noche. Y a decir verdad, yo también tengo noches enteras en las que sueño contigo chupando toda la noche, pero esa es otra historia menos adecuada para esta misiva de amor, por su alto contenido prosaico.
El otro día que saque a pastar al bueno de Rodolfo, habíamos ido de paso a comprar un paquete de chinchetas de colores, porque me ha entrado la afición de perforarme el abdomen con ellas, un color por cada día de la semana. Los lunes me pongo las chinchetas azules, y ando por ahí diciendo que son granos, pero que son azules porque soy de sangre azul.
Ah... y estuve tan cerca de ser de realmente de sangre azul. Tú eras la princesa de este mundo de mierda. Mis axilas, mis omoplatos, mis riñones y cada glándula sudorípara de mi, eran tuyos todos con absoluta renunciación. Nunca te lo dije, pero te estaba haciendo un cinturón con todas las pestañas que se me caían.
Cada que veo los dos centímetros que llevaba me pongo triste, y lloro desconsoladamente. Como ahora mismo lloro sobre esta carta para ti. Eres muy grande para Rodolfo y para mí. Y no solo por el hecho de que midiéramos 20 y 26 centímetros, respectivamente.
Te necesito conmigo, Vermina. Eres tan buena como la sopa ramen instantánea. Eres lo mejor de mi vida.
Posdata. Disculpa si mis lágrimas huelen a betabel.

*Texto de septiembre del 2005.

viernes, febrero 24, 2006

Ashavari.

El hombre que ha sido desterrado del refugio seguro de la infancia, quiere entrar en el mundo, pero, al mismo tiempo, le teme, y por eso crea con sus versos uno artificial, supletorio. Deja que sus poemas giren en torno a él, como las plantas lo hacen alrededor del sol; se convierte en el centro de un pequeño universo, en el que nada le es extraño, en el que se siente en su casa, como el niño dentro de la madre, pues todo está hecho de la misma materia que su alma. Allí es donde puede realizar todo eso que afuera es tan dificil; allí puede, como el estudiante Olker, ir con las masas proletarias a la revolución, y como el virginal Rimbaud, azotar a sus pequeñas amantes, pero esas masas y esas amantes no están hechas de la materia hostil de un mundo extraño, sino de la materia de sus propios sueños; son, por lo tanto, lo mismo que él y no interfieren la unidad del universo que ha construido para sí mismo.*
No encuentro mi felicidad en lo vivido, y no la encontrare en lo que viviré. La inventare, como todos, pero con mis medios. La vida está en otra parte.

*Fragmento de "La Vida Esta En Otra Parte", de Milan Kundera.

miércoles, febrero 22, 2006

Circulos de resignación.

Soy una persona atrapada en su pasado. Sigo siendo ese mismo imbécil mojigato preso de su propia insuficiencia al que dejaste. Necesitado de algo o alguien que lo haga sentir importante, querido, o algo en un universo más bien lleno de nada.
Cuando pasen los años; cuando me resigne a que no te volveré a besar, a que no seré yo quien te haga el amor por primera vez -ni ninguna-, a que nunca te podría hacer feliz, a que formas parte del quebrantado mundo irrecuperable; tal vez sea que me sienta lo suficientemente pleno de no volver a escribirte. Tal vez sea lo suficientemente listo para darme cuenta de que no soy nadie, o lo suficientemente maduro para resignarme a una vida en la que el amor no existe para mi, que "no me ves como yo te veo", y he de aceptar arrimarme a algo fáctico, con mis sueños enterrados. Y mi tristeza.
Tras esos años, tras aceptar que te dictas -o te dictan- por momentos, por hilos sueltos; tal vez deje de ser ese mojigato imbécil al que le cerraste la puerta. Mientras eso sucede, mientras acepto mi derrota de esta y de todas las demás experiencias, tal vez desaparezca completamente, o te llame un día para decirte que vengas.
Como su fueras a renunciar al mundo, por mi.
Como si alguna vez hubieras renunciado a algo, por mí.
El destino no te da tiempo de encontrar la felicidad, la pone en un lugar aleatorio y mientras el tiempo corre, haz de buscarla. Algunos renunciamos a buscarla cuando, tras conseguirla, ella nos da un portazo en cara y nos deja tras un una puerta de cristal donde podemos ser testigos del espectáculo de la vida, pero nunca ser parte de el.
La vida iba a ser maravillosa, pero nos alcanzo. Era bonito verlo, ahí. Con los dos juntos, contigo en los brazos, y se sentía como si las metas, todas, pudieran conseguirse. Y si no, ¡que importaba!
Y se que no eres feliz. Pero estoy muy lejos de poder hacer algo por ti, cuando ni siquiera lo puedo hacer por mí. Y eso que en definitiva te amo más de lo que me puedo amar a mí.
Era bonito olvidarse de la vida, estando tú a mi lado. Hasta que un día ella se olvido de nosotros. Y ya no estas aquí.

martes, febrero 21, 2006

El falso fin de vivir.

Todo el mundo está demasiado interesado en llegar.
Llegar a ser tal cosa, o a hacer esta otra.
Todos quieren dejar a los demás atrás.
Yo los miro, a sus espaldas, y a espaldas de todos.
Me he quedado atrás.
Han logrado llegar. Me han superado. Felicidades.
Como sea. Ahí, nadie les espera.

lunes, febrero 20, 2006

Circulos de tiempo.

Llegar a casa y sentarme a tu lado.
Hablar trivialidades. Comer contigo.
Tomarme y servirte un trago helado.
Salir a la calle de tu mano, ponerte tu abrigo.
Cuando ni te amo, ni quiero ser tu amigo,
cuando te odio por apresarme.
Es mi castigo por hacerte a ti,
lo que tú haces conmigo.
El circulo de infelicidad.
La rutina inobjetable. El frío.
Cada quien pone su parte de hastío.
Su propia maldad.
No soy feliz. Te odio.
Y por ello, tú tampoco debes serlo.
Aunque me odies por eso.

domingo, febrero 19, 2006

Jajajajajaja.

-¿Mi vida es divertida?
-Si, para los demás.
Ayer, hablando con el bueno de Beto, me comentó que debía ser divertido ser mi amigo, por que seguramente hago reír mucho a mis amigos. Fue bastante curioso que me lo dijera, por que la mayoría de mis amigos tienen un concepto de mi más próximo a "pedazo de mamón" que a "tipo divertido", a decir verdad.
Esta bien que la gente se ría cuando olvido mi edad, o de que los carros tengan que frenar cuando voy con parsimonioso y abstraído andar suicida cruzando calles sin fijarme en los semáforos. Pero los grandes de la comedia, cuando entran en acción, son estúpidos por decisión. Y lo mío es natural. O sea, verdadero talento, señores.
Lo cierto es que, reflexionando sobre la charla, creo que uno como yo tiene que aplicar las enseñanzas de June Carter Cash, que decía que dado que ella no cantaba bien, para subsistir en el escenario tuvo que aprender a ser graciosa. Y es que si eres -como el colega Geffus-, un caradura desinteresado de la burbuja social convencional, y además por tu cabeza pasan cosas como "¿Los santos habrán comido waffles en la ultima cena?" o "¿Quién me mataría antes, mi madre o mi novia?", pues nada, o eres gracioso, o no follas nunca en el escenario de tu miserable vida.

jueves, febrero 16, 2006

Djehen vezie/el refugio del resto.

No puedes huir, no puedes huir.
Cada pensamiento te va a seguir.
Tus pasos marcan tu historia,
tu armaste ese río de trastornos,
con el agua que sacaste de tu propia noria.
"Ahora hay que avanzar", te dices.
Tus palabras marcan, en otros, la memoria.
Tu alargaste las raíces.
Tus perturbaciones, no las puedes cortar. No las puedes tocar.
Tus miedos son todo. Estas aquí por ellos, no por valiente.
Eres quien eres, tan poco como puedes. Pero no puedes lograr superarte a ti.
Cada que puedes te mientes, tomas un papel y dibujas un mejor rostro para ese día. Pero los espejos del resto, donde te miras solo, cansado, donde miras que sigues en el refugio que te has construido; los espejos en cada rostro de los demas, son la prueba de que sigues encarcelado en ti. No por que quieras, no por que debas, sino simplemente por que no puedes salir.
¿Y si salieras, a donde podrías ir?
No puedes huir, no puedes huir.
Cada sueño va a desaparecer,
cuando falten dos pasos para obtenerlo.
Naciste para no crecer,
naciste sin manos para tocarlo. Solo puedes verlo.
No puedes huir, no puedes huir de ti. No puedes salir de todas las cosas; no pueden olvidarte, por que no te recuerdan.
No puedes levantarte, no tienes piernas.
No quieras vivir vidas alternas.

No te llama.

-Soy mujer de un solo hombre.
-Oh, te quie...
-Pero todavía no decido de cual.

miércoles, febrero 15, 2006

Seiscientos minicuentos contentos (v).

28. Tras desayunar cereal y salir tranquilamente de casa, la gente se carbonizaba ipso facto y el fuerte viento no dejaba ni las cenizas. Por ello la humanidad olvido la idea de colonizar Mercurio.
29. Kh tenía ganas de tocar el órgano en la fiesta, pero le daba pena que los demás le echaran miradas raras a su gusto por manosear un riñón en formol.
30. El señor Filendordordorfingstradbury era un hombre corto de palabras, pero el día que conoció a Ann fue tan feliz que al día siguiente la llamó para recitarle un enorme poema. Pero colgó enseguida por que olvidó el nombre de ella.
31. Matías Olímpico destruyo todas sus cosas, cerró la puerta y luego se fue de su casa. Subió a su carro y se marchó. El dueño de las cosas, casa y carro seguía amordazado.
32. Había llegado a la ciudad lleno de sueños, ilusiones y grandes esperanzas, pero el mismo día lo asaltaron y violaron, además de que personas diversas le llamaron al móvil para recordarle cómo, ahora que no estaba, todo iba mejor. Con el tiempo se volvió escritor.
33. Notbe había muerto aquella noche de un paro cardiaco. Era un hombre de buen corazón.

martes, febrero 14, 2006

Lo ve a moi.

Yo no quiero al amor, y por consecuencia, el amor no me quiere a mí. Recuerdo cuando era adolescente, y creía que el amor consistía en dedicarle canciones de Manzanero a chicas con buen culo. Somos novios, compartimos mutuo amor profundo, y esas cosas, cuando lo que queríamos compartir, en realidad, eran los genitales. ¡Esa era una buena visión!
Luego uno crece y madura. O eso narra la leyenda.
Lo cierto es que habemos los que conservamos para toda la vida lo mejor y lo peor de nuestra era mozalbete. Como sea, creo que la mayoría de lo que la gente llama ser maduro es, en su mayoría, resignarse.
Los hombres no dejan nunca de desear sexo ilimitado con mujeres hermosas, solo se dan cuenta de que esta fuera de su alcance, o bueno, al menos esta fuera del mío.
Nunca dejamos de querer ser bellos, solo que algunos se adaptan a su fealdad.
Y así todo.
La madurez, pues, consiste en entender que debes limitarte a lo que se puede conseguir.
Yo ando por ahí mendigando amor y tranquilidad, cuando lo que mola es querer un iPod o la nueva rompevientos Nike, ¿para que quieres ser feliz si puedes tener quince mil canciones en tu bolsillo?, ¿para que sirve la amistad si puedes andar como un campeón con un oropel estúpidamente caro encima?
No serán maduros, no, pero sin duda más inteligentes que un servidor que busca lo inalcanzable, sí. La felicidad y el amor son de plástico, o deberían serlo. Deberíamos poder ir a comprarlos a la tienda de abarrotes, enlatados y en polvo. Para tomarlos con leche por la mañana.
Si al menos el amor fuera inexistente, otro gallo cantaría.
Yo nunca he sentido ninguna frustración por no tener a Pegaso, por ejemplo -aunque, por otro lado seria bueno andar por ahí menospreciando a los peatones volando bajo sobre él-, pero los bienes que persigo sí existen.
Existen así como existen los BMW o las casas de tres pisos.
Están ahí, pero yo, en particular yo, no puedo alcanzarlos...

lunes, febrero 13, 2006

Cualquier cosa.

-Soy un hombre grandioso y te puedo contestar cualquier cosa -dijo Kh.
-A ver, ¿cómo murió mi madre? -preguntó ella.
-¡Pizza de salami! -respondió Kh aplaudiendo.

domingo, febrero 12, 2006

Sitio.

Que grande era el futuro,
hasta que llegó.
Que pequeño el mundo,
hasta que se acabó.
Me sirvo una copa en tu nombre,
estoy atrapado en este sitio, no doy para más.
Los ojos rojos,
los días frustrados,
los labios amargos,
los piojos.
La miseria de ser.
La tengo. Y no puedo crecer.
Estuviste y la tuve.
Nada pudiste hacer.
Me dijiste que me amabas.
Quizá también me amabas.
Pero yo solo sé deshacer.

sábado, febrero 11, 2006

Jacque mate.

Una vez Jacqueline se enojo conmigo por que vio un disquete que decía "Minerva" en la etiqueta. Cuando me lo reclamó, días después, yo no sabía como explicarle que se trataba de imágenes de la chica robot de Mazinger Z que lanzaba sus tetas como proyectiles (eso hubiera excitado a Hitler, creo).
En otra ocasión, la hice llorar por no mostrarle un folleto con los previos del cine, yo jugando y pensando que ella también jugaba, hasta que, de repente, comenzó a lagrimear mientras me decía sollozando "eres un puto, eres un puto".
Me gustaba presumir que mi novia iba a ser teibolera. "La Teibolera y El Poetastro", visualizaba yo en la cartelera de todos los diarios, la película de nuestras vidas, con todas esas cosas que hacían que valiera la pena interpretarla.
Y la vida era mejor con ella, sin duda. Era buena. La vida. Y ella.
La vida era mirar los carros pasar desde la acera de su calle mientras esperaba a que saliera impecable y hermosa, con algún modelo horroroso de algún color igualmente horroroso.
Era salir con ella e ir a la plaza para probar un nuevo sabor de helado, que era también un nuevo sabor de beso.
Era besarla sin ningún sabor salvo el suyo.
La vida era estar con ella. Bailar en las calles con ella.
Tomar el café con ella.
Con ella todo era bueno. Hasta Tarantino, oye.
Por eso ayer regresamos. Casi dos años después del día que la conocí.
Por que cuando no hay nada en el mañana, podemos tirar del ayer y conservarlo, si se puede, para siempre al lado. Alado.
Por que la vida puede ser buena otra vez.

viernes, febrero 10, 2006

Rare face.

Hay que aferrarse a lo poco bueno que tiene la vida. Mi abuelo decía que "las cosas que se van se van para que las que se quedan estén mejor". Pero no es cierto, lo que se va se va por que no quiere seguir estando, o, en su defecto, por que no puede seguir estando. Pero casi siempre es lo primero. Alguna vez fuí de la opinión que el bien para serlo, habría de ser poco; pero he cambiado de opinión conforme veía por la ventana del colectivo las casas de los narcotraficantes que viven por casa de Jacqueline, todas ostentosas, con mujeres, fiestas y albercas. Y aunque, es verdad que ellos dejan de valorar cosas como, digamos, la poesía; seamos honestos, la poesía no vale nada frente a un buen coño.
La poesía es el rincón de los perdedores. Escribir es el último resquicio de los fracasados. Habemos los que como yo, nos ufanamos incluso de hacerlo. Supongo que como cualquiera respecto a su oficio/pasatiempo/afición. Aquellos que ven fútbol no dirán que es una estupidez, dirán que es una guerra pasional y deportiva. Pues bueno, igual que esos, yo me pavoneo de escribir, por ejemplo, tengo una playera que dice "poeta cósmico" -esto es verídico-. Y yo me la mande a hacer.
Hay que aferrarse, ante todo, a lo rescatable. Y si es mierda, nos cargamos con un poco de ceguera voluntaria, hasta que se vea bella. "Mi mierda es preciosa", y todo eso, ¡besad la mierda, si es tuya!
Es una ley de la vida, como decir injurias de la exnovia para que sobrevivamos sin ella. Así trabajamos. Pero, a menos que sea la virginidad, no es cierto que nos haga bien perder algo, ¿qué de bueno puede tener perder el dinero, el tiempo, la vida, el amor propio o la cabeza?, uno anda por ahí perdiendo cosas en la vida y todavía además se tiene que tragar esas alienadas ideas de que la vida es aprender, o que algo te queda. La vida te rareface todo. Algo así como el big bang pero en versión insignificante.
Hoy no tienes nada, mañana, menos.
Hoy hay vacío, mañana, más.

jueves, febrero 09, 2006

Terminal.

Entré.
Tú.
Entre
muebles
llenos.
Cosas. Sin valor.
Todo. Nada.
Adiós.
Yo huyo.
Ausencia,
me ahuyenta.
Ver:
vació.
Antes
había cosas.
Con valor.
Entre tus
muebles
vacíos.
Entré.

lunes, febrero 06, 2006

Resumen de todos los textos anteriores.

"Soy absurdo, malo y tonto. Pero tú te pasas, preciosa".

domingo, febrero 05, 2006

Mania no. 2.

Siempre me estoy imaginando situaciones absurdas e irreales.
El otro día, por ejemplo, entre a una tienda de abarrotes de unos árabes para comprarme un té y me imagine a la tendera con vagina en vez de boca -ahí nació ese minicuento-, empecé a reír como estúpido y ella me pregunto de que me reía, pero entre el acento curioso de los árabes y el hecho de que me la imaginaba moviendo la vagina para hablar, pues todo lo que hizo es empeorar el asunto.
En otra ocasión, estando en el trabajo, me imagine que seria si en vez de cabeza la gente tuviera solo la parte del cuerpo más paradigmática de su sentido mas desarrollado. Entonces venia un tipo con cabeza de ojo, seguido de uno con cabeza de nariz, y chocaba con uno cabeza de lengua, etc.
Otra vez, me imagine a mi exnovia llamándome para decirme que me quería, y que volviéramos y tendríamos una larga vida juntos y fabuloso sexo. Eso no es gracioso, pero supongo que también queda bien decirlo, por aquello de que son situaciones absurdas e irreales.
También me pasa con el lenguaje. Me imagino diálogos en un mundo alterno donde, por ejemplo, a los otros hijos de tus padres no se les llama hermanos sino, digamos, ladillas. "Voy a ir al cine con mis ladillas", "Claro que te apoyo, para eso somos ladillas". Cosas así.
Lo mejor es cuando te preguntan ¿de que te ríes?, y no tienes modo de contestar.
-Ah, pues nada, me imaginé que tu hijo era un cepillo de dientes, es todo.

sábado, febrero 04, 2006

Circulos de muerte.

¿Por qué contar sobre tu vida, si no te gusta esta?, es más, ¿por qué tenerla?
No es inteligente irte quejando de algo a lo que no estas dispuesto a rencunciar. Porque no estas dispuesto. Reclamas. Tienes que reclamar por que, como vives en la mediocridad, es importarte buscar a quien culpar.
Y te quejas de algo que una vez antes, y en tus manos siempre, estuvo -y esta- terminar.
Si la vida te ha dejado algo a ti, no lo sabes.
Si tu has dejado algo, estas seguro que no.
¿Crees poder llegar a dejar algo, o no puedes renunciar a lo que aspiras tener?
Porque, no tienes nada...

miércoles, febrero 01, 2006

Le charme.

Quería vivir contigo. Quería armarte escaleras de flores para que bajaras a mi.
O subir y raptarte. Tener un trabajo honrado, y dibujarte todas las noches.
Procure que cada plan saliera como lo idee. Pero no salio ninguno.
"No se puede ser todo en esta vida.", me decian.
Por eso decidí ser nada.