Hoy he renunciado al trabajo que había tenido desde hace casi tres años. Bueno, no, yo quería renunciar terminada la semana santa, pero mi exjefe prefirió echarme de una vez. En unos días más, emprenderé un nuevo negocio por mi cuenta. Que no va a funcionar, y nos vamos a ir a la mierda, pero al menos ya no seré el pendejo de nadie. Digamos que seré mi propio pendejo. Un
autopendejo, o algo así.
Supongo que debería sentirme feliz, por que, una vez que sacas los pies del rió del pasado, debería ser por que los tienes dentro de las aguas del futuro. Pero lo cierto es que la vida es bastante menos agradable que las frasecillas seudotracendentes en plan Séneca.
Y cuando lo que te ha determinado siempre, es la indeterminación, como a mi, pues va a más la miseria. Una vez le dije a alguien -o a nadie, para ser mas específicos-, que cuando te dan un golpe, reaccionas un poco después, pero siempre hay un momento de
"¿qué cojones pasa?" -momento que se caracteriza por no saber que cojones pasa-, de unas fracciones de segundo. Pues yo vivo en un momento así crónicamente.
Nunca la pase bien en ese trabajo. Fue mi primer empleo, y lo contraje por necesidad. Deje los estudios y esas cosas. Me condene a ser siempre un mediocre por trabajar ahí, pero lo admito, estaba condenado a serlo, lo único que estaba por verse era cuando iba yo a tomar la senda que me correspondía como tal. En ese trabajo en el que le perdí la fe a muchas cosas.
Es una mierda la vida, la vida es una mierda. Tienes que mentir a las personas, sonreírle a los que te desagradan, atender a los antipáticos, cubrir las mentiras de otros, y no poder dar preferencia a las chicas con buenas tetas..., eh, bueno, eso ultimo no.
Todo eso por dinero. Vamos, que te tienes que prostituir para comer. Debe ser así cualquier trabajo, lo sé, pero me gusta el melodrama y hacerme el martir. Cosas mias.
Supongo que somos animales de costumbres. Por que, habiendo dejado atrás un trabajo de mierda para emprender la independencia (económica, que las demás independencias todavía no las declaro -aunque en la sexual voy muy avanzado-), me siento mal y tengo miedo. No es en plan de volver la vista diciendo
"Hey, oigan, esa vida de mierda era mía". Pero ciertamente siento eso.
No se de donde pretendo escapar, no se por que me empecino en creer que
podré.
Tal vez lo que siento no sea la indeterminación resulta de un golpe reciente. Tal vez sea que siento que, estoy intentando escapar de lo que odio -mentiras, apostasía, frivolidad, nada-, inútilmente. Por que lo que odio es básicamente todo cuanto hay en esta vida.