Me ha preguntado Frida sobre mi vida amorosa. Yo le dije que mejor habláramos sobre la Independencia de Gran Bretaña, pero resulta que tampoco hay tal.
Dice que si fuera menos imbécil me iría mejor. Bueno, no dijo eso, dijo que si fuera más tolerante y controlara mis actitudes de divo -que sea menos imbécil, vaya-, todo iría mejor.
Y tiene razón. Pero igual que tiene razón no tiene cabida eso que dice en mi realidad.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que, realmente, no quiero relacionarme con la gente que me considera un estúpido, y hablo de la abrumadora mayoría. Y tampoco me interesa demostrarles que no lo soy, no necesito gente prejuiciosa, ni amigos que me pregunten como estoy y cuando me vaya no se acuerden de mí.
En la vida amorosa es igual.
¿Si fuera más tolerante con que? Mi única exigencia para con una que me quiera -osease, prácticamente ninguna- es eso, que me quiera.
Pero el amor esta alienado. Yo no sabría explicar que es el amor, además que seria una enorme paja mental; pero tengo claro que el amor no es regalar flores, dedicarse canciones, o besarse. Es otra cosa, y esta en otra parte. Pero esta tan extendida la imagen de que eso es el amor, eso que sale en la tv y dicen las canciones de verano, que terminan por sentirse plenas las personas con tener esas minucias comúnmente vacías. Son actos tan repetidos, diálogos tan habituales, que todos lo hacen de forma automática, sin verdadero amor, sin sentirse dichosos de ello. Es como debe ser, y así lo hacen, como autómatas idiotas, como esclavos de los sueños que no son suyos, sino de personajes que solo funcionan en la ficción, y en la estúpida realidad que esa misma ficción nos ha heredado.
Y te aman, dicen, pero no eres más que un accesorio de un todo. Y te aman, dicen, pero no son capaces de darlo todo por ti. Y te aman, dicen, pero no les importas más allá de ser alguien de quien contar "¡oh, le amo!", para sentirse humanos completos, para sentirse capaces de amar.
El amor no es eso.
El amor, siéndolo todo, no es nada realmente. Es un sueño, una ilusión estúpida. Y no se por que, no se por que sigo creyendo que existe, que lo voy a encontrar; si la vida siempre me demuestra que no es verdad eso. Y es que no puedo trascender de ahí, y, no trasciendo no por que no pueda, sino por que no quiero. No quiero un amor como el que el mundo quiere, no me interesa la vida como dicen que es, no quiero esa supuesta felicidad que venden las revistas, no quiero ser protagonista de las canciones de amor de Exa.
El amor no es eso. No quiero ser tolerante, ni me conformo con eso. Si es eso, no me interesa.